Hoy 8 de diciembre de 2005,se cumple el cuarenta aniversario del cierre del Concilio Vaticano II, convocado en enero de 1959 por Juan XXIII, un Papa al que todos daban por un Pontífice de "paso", y concluido por Pablo VI el 8 de diciembre de 1965.
Las figuras de Angelo Giuseppe Roncalli (Juan XXIII) y Giovanni Battista Montini (Pablo VI) van unidas a uno de los concilios más importantes de la Iglesia, que cambió de radicalmente la faz de la catolicidad.
Cuando fue elegido Papa, el 28 de octubre de 1958, el cardenal Roncalli tenía 77 años y todos pensaron que había sido elegido un Pontífice de transición, muy mayor para poder enfrentarse a las muchas tendencias que agitaban entonces a la Iglesia y al cristianismo.
Llegaba al solio pontificio anciano y tras 20 años de reinado de Pío XII, que habían dejado una fuerte huella.
Sin embargo, sólo tres meses después de ser elegido sorprendió al mundo, comenzando con la propia Curia Romana, al anunciar la convocatoria de un concilio ecuménico. Era el 25 de enero de 1959.
Tres años más tarde, tras una dura preparación, el Vaticano II abrió sus sesiones en la basílica de San Pedro con la presencia de más de 2.540 obispos de todo el mundo.
Fue el primer concilio totalmente universal, ya que los anteriores, incluidos el Vaticano I, no contaron con la presencia de obispos de raza negra. No por cuestiones racistas, sino simplemente porque no había sido ordenado ninguno hasta entonces.
Otra novedad fue la presencia de delegados de las otras Iglesias cristianas.
El Vaticano II afrontó un diálogo con la cultura secular y asuntos nunca tratados en anteriores concilios, como la paz, la guerra y la libertad de conciencia y religión, en plena guerra fría y la crisis de los misiles en Cuba.
La idea de Juan XXIII era renovar la Iglesia, ponerla al día en su lenguaje, ritos y rezos, y en sus relaciones con la sociedad y otras culturas y religiones.
Además del concilio, durante su corto pontificado escribió ocho encíclicas, entre ellas "Mater et Magistra", de 1961, considerada uno de los textos básicos de la nueva doctrina social de la Iglesia Católica.
Juan XXIII condenó las fuertes diferencias entre la abundancia de los países más ricos y las carencias de los más pobres. Sin caer en el comunismo, defendió una cierta socialización para mejorar la vida de los más pobres en todos los campos.
En "Pacem in Terris" trató los fundamentos de la paz. La publicó el Jueves Santo de 1963, dos meses antes de morir, en uno de los momentos de máxima tensión, cuando se cernía sobre la Humanidad el riesgo de una hecatombe nuclear por el enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS por la instalación de misiles soviéticos en Cuba.
Su palabra más usada fue "aggiornamento" (puesta al día) de la Iglesia, en lo que puso todas sus fuerzas, aunque durante su pontificado se dieran muestras del espíritu más intransigente de la Iglesia Católica.
Así, fue vetado el pensador católico Jacques Maritain, desterrado el sacerdote Ernesto Balducci -que ya hablaba de la objeción de conciencia- y amonestado el teólogo jesuita Teilhard de Chardin.
Debido a ello, algunos historiadores ponen en duda el carácter innovador de Papa Roncalli.
Juan XXIII murió sin ver concluido el Vaticano II. Era el 3 de junio de 1963 y pocos días después, el 21, los cardenales elegían como sucesor al cardenal Montini.
Bajo el Pontificado de Pablo VI se celebraron las tres últimas sesiones del Concilio (de un total de cuatro).
Durante las mismas y bajo el impulso de expertos teólogos, como el dominico Congar y el jesuita Rahner, se formó una mayoría reformistas que rompió el frente de la Curia, que lideraba el cardenal Alfredo Ottaviani, prefecto del Santo Uffizio.
Pablo VI clausuró el concilio con la frase "Ninguno es extraño, ninguno excluido y ninguno lejano".
Durante su pontificado publicó importante encíclicas como "Ecclesiam suam", "Populorum Progressio" y "Humanae vitae", ésta sobre el control de la natalidad (prohibición de métodos anticonceptivos no naturales).
También inauguró los viajes por el mundo, visitando Tierra Santa (1964), donde se produjo el histórico encuentro, con abrazo fraternal incluido, con el Patriarca ortodoxo Atenagoras; Bombay (India), ONU (1965), Fátima (Portugal), Estambul, Bogotá, Ginebra, Uganda, Asia Oriental y Australia. Falleció el 6 de agosto de 1978.
Juan XXIII ya ha sido proclamado beato y Pablo VI Siervo de Dios. (Religión Digital – Efe)